No podemos negar que los tatuajes y el arte corporal se han convertido en maneras de expresarse, pero pocos millenials creen que estos pueden llegar a ser obstáculos profesionales.

El hecho de tener tinta en la piel puede impedirte encontrar empleo, o incluso mantener tu trabajo actual.

Los empleadores a voluntad tienen el poder

La mayoría de los asesores de empleo recomiendan que cualquier solicitante de empleo se tatúe solamente las partes de su cuerpo que sean fáciles de cubrir. Justo o no, tener un tatuaje en la mano o el cuello es una bandera roja inmediata para cualquier empleador alrededor del mundo. A menos que estés solicitando un puesto en una sala de tatuajes, deberías mantenerlo cubierto.

La mayoría de los países permiten el empleo «a voluntad», lo que significa que un empleado puede ser despedido por cualquier razón o ninguna razón en absoluto (aunque hay variaciones de un país a otro). Tener un tatuaje no te pone en una clase protegida, y un empleado a voluntad puede ser despedido si el empleador se opone a su tinta.

Sin embargo, si hay un acuerdo contractual de que un empleado sólo puede ser despedido por «causa justa», ser echado a causa de un tatuaje podría ser motivo para una demanda de empleo. El reclamo se basaría en incumplimiento de contrato y no en discriminación, hostigamiento o represalias.

La religión podría ser tu mejor defensa

Una cosa que los empleadores no pueden hacer, sin embargo, es discriminar en el lugar de trabajo. Por ejemplo, un empleador no puede despedir a alguien por su religión. Si estás luciendo un tatuaje polémico, podrías argumentar que lo tienes por creencias religiosas.

Por supuesto que hay muchas excepciones. Mientras que los tatuajes son una forma de expresión personal, si otros empleados se sienten ofendidos o acosados ​​por las palabras, mensajes, imágenes o eslóganes de una compañera de trabajo, relacionados con la raza, orientación sexual, sexo, edad, discapacidad,  tienen el derecho a exigir que el tatuaje sea cubierto. La negativa a ocultar el tatuaje ofensivo en el lugar de trabajo podría conducir al despido.

Así que sí, hay riesgos. Si te encuentras en problemas, te sientes discriminado o simplemente necesitas aclarar las posibles implicancias de tu nuevo tatuaje, consulta a un abogado, él te ayudará a resolver tus dudas. Pero ten presente que las balanzas se están volcando más cada día.

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