Tal vez la crianza de tus hijos va a la perfección durante jardín y escuela primaria. Sin embargo, una vez que tu hijo es un adolescente, se puede complicar.

Piedras en el camino

Cuando los niños llegan a la escuela secundaria, sus horarios pueden cambiar drásticamente (empiezan a manejar, pueden conseguir un trabajo, tienen más actividades escolares, más viajes escolares,  y más tiempo con los amigos), lo que puede hacer que tu plan de crianza deje de funcionar. Tu y tu pareja (o ex) deben prestar mucha atención a las necesidades de tu hijo e intentar equilibrarlas con el tiempo que pasan con ambos padres.

En conclusión, lo más probable es que ambos vean menos a tu hijo, ya que la mayor parte de su tiempo estará lleno de otras actividades. Sólo recuerda que esto es normal para cualquier padre de un adolescente. Trata de mantener la flexibilidad y trabaja en equilibrar las prioridades para todos. Los adolescentes que se ven obligados a faltar a eventos con el fin de pasar tiempo con un padre pueden convertirlo rápidamente en resentimiento.

Ellos eligen  

En la mayoría de los países, los jurados escuchan atentamente las preferencias de los adolescentes cuando se trata de custodia y visitas. Cuando tu hijo adolescente o tu hija dice que realmente quiere vivir con tu ex, hay una buena probabilidad de que el tribunal tenga en cuenta esa preferencia.

Por lo tanto, si tu hijo habla de querer cambiar de residencia, debes sentarte y tratar de elaborar un plan que se adapte a los deseos del niño mientras acomodan el tiempo para ambos padres.

Con paciencia y flexibilidad, puedes asegurarte de que cada uno tenga el tiempo adecuado con tu hijo.

Leyla

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